La ironía de la Navidad
La Navidad es una época de las más bonitas y a la vez más tristes que conozco, e incluso la consideraría la etapa más irónica de todo el año, la primera ironía de la navidad es que es una tradición totalmente religiosa y si os fijáis la mayor parte de la gente que lo celebra no creyente.
Observar vuestras experiencias, por una parte os alegráis porque son vacaciones, tenéis más tiempo para vosotros y para estar con vuestra gente, la fiesta, las luces, es una etapa muy especial y bonita
pero ¿por qué a pesar de eso la gente está con una sonrisa y en su interior hay tristeza?
En mi opinión la Navidad es una escusa para que la familia se reúna, mucha gente lo llamará tradición, pero en sí es una escusa.
La Navidad es triste porque siempre hay alguien importante que falta y en esta etapa se nota aún más el sentimiento de dolor y nostalgia, lo refugiamos en las cenas, en la fiesta, pero en nuestro interior esa cicatriz que nos marca la falta de esa persona se abre, eso da lugar a muchas discusiones en las cenas porque ese dolor sale en modo de enfado con las personas que queremos, con aquellas con las que realmente somos nosotros mismos y al estar todos con esa cicatriz abierta estamos mucho más vulnerables a cualquier cosa, a parte que no siempre son cómodas esas reuniones, ya sea porque te llevas mal con alguien, no porque sea de tu familia tenéis que tener afinidad, o hay alguien que no habéis visto en muchísimo tiempo y por ese distanciamiento no tienes ni idea de que hablar, en conclusión, es una espiral.
Por otro lado, dentro de las ironías están las felicitaciones, os habrá pasado muchas veces que vas por la calle y de repente te encuentras a alguien con el que llevabas años o meses sin hablar, que un día normal te la cruzas y ni te mira, es como si no existieras, y de repente te felicita, te da dos besos, está súper agradable, y os habéis quedado con cara de sorpresa, a veces buena a veces mala.
Otra ironía son los propósitos, haced memoria un segundo de todos aquellos propósitos que hacéis cada año, rara vez se cumplen, la mayoría de las personas que fuman se proponen dejar de fumar, otros se proponen ir al gimnasio para estar más felices con ellos mismos, otros se proponen viajar, etc, y es muy sencilla la respuesta al por qué no se cumplen, lo primero porque si lo dices pierde muchísima fuerza, así que mejor guárdatelo y hazlo, propóntelo de verdad no por una tradición porque las cosas se hacen no se dicen porque al hacerlas se dicen solas, y lo segundo, porque la vida es muy sabia y no sabes lo que te va a tocar vivir, quizás no es que no quieras cumplirlo sino que por la circunstancia que sea no puedes.
Con esto lo que quiero decir es que tenemos todo el año para juntarnos con nuestra familia y no lo hacemos, tenemos 365 días al año para sorprender a alguien importante en nuestra vida y hacerle un regalo, un detalle, porque esos son los que de verdad tocan el corazón, tenemos todo el año para ponernos metas o propósitos pero que de verdad necesitemos, y tenemos todos los días del año para hacer que nuestra vida cambie si queremos, o para ser felices, está en nuestras manos, no en la Navidad.
Observar vuestras experiencias, por una parte os alegráis porque son vacaciones, tenéis más tiempo para vosotros y para estar con vuestra gente, la fiesta, las luces, es una etapa muy especial y bonita
pero ¿por qué a pesar de eso la gente está con una sonrisa y en su interior hay tristeza?
En mi opinión la Navidad es una escusa para que la familia se reúna, mucha gente lo llamará tradición, pero en sí es una escusa.
La Navidad es triste porque siempre hay alguien importante que falta y en esta etapa se nota aún más el sentimiento de dolor y nostalgia, lo refugiamos en las cenas, en la fiesta, pero en nuestro interior esa cicatriz que nos marca la falta de esa persona se abre, eso da lugar a muchas discusiones en las cenas porque ese dolor sale en modo de enfado con las personas que queremos, con aquellas con las que realmente somos nosotros mismos y al estar todos con esa cicatriz abierta estamos mucho más vulnerables a cualquier cosa, a parte que no siempre son cómodas esas reuniones, ya sea porque te llevas mal con alguien, no porque sea de tu familia tenéis que tener afinidad, o hay alguien que no habéis visto en muchísimo tiempo y por ese distanciamiento no tienes ni idea de que hablar, en conclusión, es una espiral.
Por otro lado, dentro de las ironías están las felicitaciones, os habrá pasado muchas veces que vas por la calle y de repente te encuentras a alguien con el que llevabas años o meses sin hablar, que un día normal te la cruzas y ni te mira, es como si no existieras, y de repente te felicita, te da dos besos, está súper agradable, y os habéis quedado con cara de sorpresa, a veces buena a veces mala.
Otra ironía son los propósitos, haced memoria un segundo de todos aquellos propósitos que hacéis cada año, rara vez se cumplen, la mayoría de las personas que fuman se proponen dejar de fumar, otros se proponen ir al gimnasio para estar más felices con ellos mismos, otros se proponen viajar, etc, y es muy sencilla la respuesta al por qué no se cumplen, lo primero porque si lo dices pierde muchísima fuerza, así que mejor guárdatelo y hazlo, propóntelo de verdad no por una tradición porque las cosas se hacen no se dicen porque al hacerlas se dicen solas, y lo segundo, porque la vida es muy sabia y no sabes lo que te va a tocar vivir, quizás no es que no quieras cumplirlo sino que por la circunstancia que sea no puedes.
Con esto lo que quiero decir es que tenemos todo el año para juntarnos con nuestra familia y no lo hacemos, tenemos 365 días al año para sorprender a alguien importante en nuestra vida y hacerle un regalo, un detalle, porque esos son los que de verdad tocan el corazón, tenemos todo el año para ponernos metas o propósitos pero que de verdad necesitemos, y tenemos todos los días del año para hacer que nuestra vida cambie si queremos, o para ser felices, está en nuestras manos, no en la Navidad.
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